Sobre mi

Dejaré la información que a cualquier persona le interesaría saber si va a tomar alguna pericia, terapia o adquirir algún libro o guía.

Después de eso, explicaré en extenso parte de algunas vivencias. Si no te interesa, te sugiero llegar solamente  hasta la primera parte y salir en el botón que dice “Volver al Inicio”

GRACIAS POR TU INTERES

foto de Katherine Urrutia con lentes verdes con negro

Mg (c) Katherine Urrutia Padilla

PSICÓLOGA, PERITO JUDICIAL aprobada por Excma. Corte Suprema
Especialista en Abuso Sexual Infantil, Competencias parentales, ABA para TEA, Docente e investigadora Universitaria, Neurociencias en Educación, Conferencista, Asesorías Educacionales, Convivencia Escolar, Bullying y Sexualidad Educativa, Escritora. Informes UNE 197.001 e ISO 9000. Superintendencia de Salud

Cada logro tiene una lucha silenciosa, no es suerte, es trabajo

¡Hola! Este es un espacio donde comparto experiencias, dichos que adoro, anécdotas y muchas imágenes. Creo firmemente que la honestidad es la llave que desbloquea las puertas del alma. Aquí podrás sumergirte en lo que me impulsa a ser quien soy, en lo que otorga sentido a esta página y a mi labor. Me recomendaron encarecidamente publicar solo los logros, títulos y lo que socialmente pueda tener valor. Lo pensé mucho, pero creo que contar brevemente lo que está detrás es más interesante. Espero sinceramente que encuentres resonancia en estas palabras, pero si no es así, relájate; he aprendido a no validar mi existencia por la opinión ajena, y puedo enseñarte cómo hacerlo.

Infancia

Mi vida ha estado marcada por diversos desafíos y aprendizajes. Desde la infancia, transité por varios colegios, lo que dificultaba hacer amistades o ser siempre la recién llegada. Enfrenté momentos muy difíciles, con compañeras acosadoras y profesores nefastos que me recomendaban “hacerme amiga de la más inteligente del curso para que se acordara de mí y me contrataran como nana” (aunque creo que todo trabajo es sumamente digno, cuando esta sugerencia se repetía, era de manera despectiva). Sí, el colegio puede ser un lugar aterrador. Me castigaban con frecuencia, aunque nunca recuerdo muy bien los motivos. Algunos castigos eran por desafiar a un profesor al preguntar algo más allá de lo que supuestamente ellos sabían. Además, tenía una tendencia escapista. Cuando fui mayor, mi habilidad para trepar árboles y saltar panderetas me resultaba útil para escapar de esos lugares. Resulta curioso que los castigos fueran casi siempre en la biblioteca; allí debía ayudar a la bibliotecaria a ordenar, limpiar, treparme en los estantes o, simplemente, leer algo. (La lectura jamás debería ser castigo, pero ¿qué más se podía esperar de esos profesores?) La bibliotecaria me recibía con pasteles, queques, tartas, y alguna infusión, mientras exclamaba: “¿Qué has hecho esta vez, Tarzán pecoso?” (haciendo referencia a Candy, una serie muy antigua donde la protagonista se metía en problemas y trepaba muchos árboles; aunque no veía la conexión, ella sí). Fue allí, en las largas conversaciones sobre libros, personajes e historias el olor a libros, donde nació mi amor por la literatura. Lo triste es que no recuerdo su nombre, pero fue un Hada que me ayudó más de lo que yo ayudaba.

Principio de actividades físicas

Luego, en otro colegio, tuve una orientadora que notaba mi “exceso de energía” y me inscribía en todos los talleres que existían, aunque para mí no eran voluntarios. Eso sí, cuando me llevaba, decía: “aquí traigo a una niña muy especial”. En aquel entonces, lo creía, pero ahora veo que solo buscaba mantenerme ocupada, sin comprender del todo el TDAH. Aprendí de todo: repostería, deportes, coro (aunque me expulsaron por desafinada), teatro, ballet, etc. Además del TDAH, soy disléxica. Sabía que algo raro pasaba conmigo, pero nadie me lo explicaba claramente. Pese a eso, jamás permití que fueran un obstáculo para lograr lo que verdaderamente quería. Me costaba más, pero siempre encontraba una manera. Aunque los profesores siguieran llamándome “tonta” y castigándome.

 

Después de salir del colegio, seguí realizando muchas actividades, lo que me llevó al karate. Después de años de entrenamiento y un par de cinturones más tarde, comencé a salir con mi exesposo, quien ayudaba a los sensei por ser el cinturón más avanzado. El matrimonio duró cerca de 20 años, fue un capítulo importante en mi vida, donde nacieron mis tres amados hijos. Aprendí a amar profundamente, pero también a no tolerar mentiras ni traiciones, y eso es todo lo que diré por respeto a mis hijos.

Proceso de Sanación y ayuda

El viaje hacia la sanación ha sido intenso; he experimentado el dolor, la soledad, la sensación de fracaso, la pérdida repentina, la desesperanza que embarga todo tu ser. También sé lo que significa cuestionarse una y mil veces, el síndrome del impostor horadando una autoestima ya lastimada. Pero también sé que el victimismo es una herramienta que solo encubre la desolación y alimenta la mediocridad. Jamás intenté vengarme de las personas que supuestamente me lastimaban, me alegro de no haberlo hecho, porque nadie lastima a otro sin razón. Las personas son importantes en nuestras vidas solo porque nosotros las hacemos importantes. Si nos lastiman, no es necesariamente algo en nuestra contra, pero en el fondo lastiman por sus propias heridas, traumas o por ser simplemente idiotas; tarde o temprano, cada uno revela lo que lleva en el corazón.

 

Salir adelante herida, lastimada, abrumada por el dolor, es extremadamente difícil; se pierde el rumbo. Hoy comprendo que toda crisis encierra una oportunidad nueva. Sin todo eso, jamás habría descubierto que el lugar que creía seguro era en realidad un lugar del que debía alejarme. Las mentiras, el maltrato emocional, económico y psicológico no son evidentes cuando se está inmerso en ellos. Por eso entiendo bien qué significan todos esos conceptos, no solo desde la perspectiva profesional, sino también desde la experiencia personal. La crisis trae consigo la oportunidad de sanar, y cuando se aprende a hacerlo, la libertad es inigualable.

Motivaciones para estudiar Psicología

La trayectoria académica abarca dos carreras universitarias. La primera, obviamente, fue por presión externa, aunque siempre supe que no era mi verdadera vocación. Trabajé en el ámbito castrense por más de siete años, con numerosas anotaciones de “mérito” incluidas (quienes trabajan en ese campo saben lo complicado que es obtenerlos). A pesar de estar “bien catalogada” laboralmente y bien posicionada, algo en mí me instaba a buscar algo más.

Fue el estudio de las flores de Bach (a las que inicialmente me acerqué para demostrar que no servían, así de terca) lo que me llevó a descubrir mi pasión por la psicología. Antes de inscribirme, decidí especializarme en “intervención en abuso sexual infantil”. Una psicóloga que estudiaba las flores de Bach estaba especializándose en ese campo, lo que avivó mi interés en estudiar psicología para luego especializarme en temas de abuso; mi padre sufrió abusos en la infancia y fui testigo de cómo su vida estuvo marcada por la autodestrucción, a pesar de ser constantemente elogiado por personas como Karen Connolly, quien llegó junto a su ataúd y dijo: “aquí se va un gran maestro”; y Maitén Montenegro, a quien me encontré años después y manifestaba lo mismo. Lamentablemente, sus heridas y traumas complejos le impidieron comprenderlo por completo.

Literatura y fomento lector

Publiqué dos libros con la editorial Edebé. En 2010 nació “Buscando Chinita”, que trata sobre las brechas comunicacionales entre adultos y niños (un tema de gran importancia para los niños, pero que suele pasar desapercibido para los adultos). Este libro surgió de unos talleres para padres que solía realizar. Por supuesto, me cerraron la puerta mil veces antes de publicarlo. El maltrato y la indiferencia en algunas áreas son terriblemente comunes, pero conocí a un editor que parecía provenir de otro mundo. Lo digo literalmente. Hablaba solo por los pasillos o citaba a reunión y no hablaba, a él le gustó mi cuento, no tanto por el texto, sino por las anécdotas que lo conformaban. Luego publiqué “Los Bigotes de la Gatita Miauci”, que aborda el tema del acoso escolar, las capacidades diferentes y el amor familiar.

Buscar la naturaleza

También soy perito judicial, reconocida por la Excma. Corte Suprema. Disfruto enormemente defendiendo los informes que elaboro. La mayoría del tiempo, el abogado contrario intenta desmontar, confundir o enredar con tal de refutar el informe y la causa que se defiende. Lo bueno de haber convivido con víboras y Pinocho es que ya sé cómo salir de allí con estilo. Realmente disfruto mucho de esto. Además, soy Leo, siempre defiendo rugiendo, una característica inherente al signo.

 

Para soltar todo lo que me lastima en mi trabajo, suelo dedicarme a actividades que me apasionan en la naturaleza. Hace poco llegó a mis manos un grimorio de mis ancestros, allí encontré parte de la historia familiar, donde traspasaron todo el conocimiento antes de viajar desde Europa. Ahora entiendo muchas cosas, pero lo que más entiendo es la necesidad de buscar la naturaleza para limpiar la energía, además del uso de símbolos y la protección, el nono era dentista y bajo su sillón, ubicaba sellos y símbolos para impedir infección, dolor o inflamación, eso me sorprendió machismo, ya que desde siempre ocupe símbolos de reiki para potenciar el bienestar de los pacientes. Ser descendiente de un antiguo linaje Druidas es impactante, pero explica la búsqueda de sanar con cosas de la naturaleza. Aún estoy asimilando esto.

Añade aquí tu texto de cabecera

He dedicado años a la docencia en distintas instituciones, principalmente carreras de salud y educación diferencial. Es un honor poder enseñar lo que sé y aprender de mis estudiantes, ellos siempre destacan lo mucho que mis clases les impactan y notan la pasión con la que las imparto. Además de investigar, he formado parte del comité de ética y defensa de tesis. No siempre digo lo que quieren escuchar, pero siempre los guío para que entreguen lo mejor de sí, desde una guía respetuosa, ayudando a que descubran sus potenciales. Cuando los noto muy mal, colaboro con aromaterapia, flores de Bach o una escucha activa, como no hacerlo, si sufrí tanta humillación en mi proceso de tesis.

 

Hoy, disfruto plenamente de la vida, gozo cada momento. Sé en primera persona la importancia de sanar las heridas. “No sangrar sobre personas inocentes por heridas del pasado”. Este espacio lo creo con esa pasión, que proviene de estas vivencias, con la intención de ayudar a quienes lo necesiten en la noche oscura del alma. Quizás me equivoque en muchas cosas, pero también sé que el conocimiento es una brújula cuando estamos perdidos; esto es la convicción de hacer las cosas bien. La ayuda comienza con la intención y el deseo de mejorar y sanar para vivir en paz. ¡Vamos, que se puede!